domingo, 29 de julio de 2018

Ironman Hamburgo 2018



En distancia Ironman nunca hay fracasos: o alcanzas el éxito o bien aprendes; y sea cual sea el resultado siempre te llevas una aventura con la mochila llena de momentos, entrenos y vivencias. 

Llevaba ocho años alejado de la distancia Ironman, alternando pruebas de corta/media distancia, con bastante mejores resultados que en larga. La corta distancia también tiene su magia, y la media ya es algo más parecido a la larga, pero sin tener que dedicar tantas horas... Aún así, son casi dos deportes diferentes.

Tener un grupo de entrenamiento con quien compartir sesiones preparatorias, competiciones y complicidades es un MUST. Tengo claro que el triatlón es un deporte que se compite de forma individual y se entrena en grupo.
La estrategia con 8 años más que la última vez, y con casi ya 45 años, debía ser diferente. Hacer más bici, no correr tanto (mis rodillas ya no aguantan tantos km ni tantas sesiones), y respetar el descanso pero teniendo continuidad; debían ser las bases para lograr volver a ser “finisher”.

Todo marchaba según lo previsto, incluso algo mejor, cuando me disponía a hacer el primer (y único) test de la temporada: 20 de mayo en el Ironman 70.3 de Calella. 

Llegaba con un nivel muy equilibrado y muy bueno en las tres disciplinas, algo no siempre fácil de conseguir, a menudo hay alguna de las tres patas que se queda coja. Sabía que podía ser mi mejor Half de Calella. Salí del agua tras una buena natación y en la carpa de transición, mojada y resbaladiza, me fui al suelo y ya no me puede levantar y seguir. Acabé en el hospital de Calella con una fuerte contusión en la espalda y una costilla rota. Quizás la temporada se había ido al traste.

Lejos de afectarme, con la perspectiva que te da la experiencia, intenté marcarme metas intermedias para volver: primero andar, tras una semana totalmente parado, empecé a hacer rodillo con la cabra con mucho dolor, a las dos semanas ya podía “aguantar” 2h de rodillo, a la tercera hice mi primera salida en bici al exterior; y a partir de ahí, sin poder aún correr ni nadar, enlacé 4 semanas seguidas con unos 325km de media de bici semanales.

A las 6 semanas de la caída vino la primera sesión de carrera a pie (15km, que me dejó “sin piernas” por casi 1 semana) y a la siguiente (7ª) pude volver a nadar; aunque sólo pude hacer 3 sessiones de carrera a pie y poco más de 8 de natación, y encima a 15 días de la carrera, contractura en el soleo! Ya no corrí más hasta el día de la prueba... A perro flaco, todo son pulgas.

Aún así, Lo que parecía imposible, no dejé de creer que pasaría y sucedió: Estaba en la línea de salida del Ironman Hamburgo.

Las circunstancias familiares me hicieron viajar solo a Hamburgo, pero lo que la vida nos ha enseñado estos últimos años, aún y los casi 2000km de distancia, sentía a Carmen y Anaïs más cerca y con más fuerza que nunca. Mi mejor versión de persona es gracias a ellas.

La primera notícia dos días antes de la prueba es que cancelaban en agua por su estado insalubre (algas). Reconozco que no es lo mismo hacer un Ironman sin el agua, pero a los 5 min ya estaba con el chip positivo cambiado al nuevo formato.

Viajaba el sábado, así que no tenía mucho margen de error: recoger la bici, registro y check-in. Salió todo cronometrado.

Ya el día de la prueba, nos juntamos (de los 10 de corríamos), cinco de nosotros que tenemos un nivel parecido, para hacer los primeros 6km a pie (que era lo que habían puesto en lugar de la natación), e ir a un ritmo controlado.

La salida era por rolling start, 3 triatletas cada 10 segundos, y Estábamos delante de todo, estrategia pensada para evitar el drafting todo lo posible (la salida se alargaba hasta 1 hora !)

Estos 6 primeros km los hicimos a 4’34”/km de media, con la sensación de ir con el freno de mano, y aprovechando estos momentos para ir hablando entre nosotros, hacer bromas y disfrutar de este inicio diferente de un IronMan.

Transición muy larga y a por la bici. El circuito era totalmente plano, no llegaba a los 160 m de altitud acumulada, ideal para hacer unas medias espectaculares pero también tenía el handicap en el que no parabas de pedalear ni un momento. 

Sin quererlo, los primeros kilómetros los hicimos muy rápidos (digo hicimos porque en algunos bucles iba viendo a los compañeros). Los primeros 90 km me salieron a 36,5 km/h de media. Al haber salido tan adelante la verdad es que no vimos muchas situaciones de drafting, aunque cuando volvíamos por la carretera nos íbamos encontrando ya grupitos.
En la segunda vuelta se levantó bastante aire y las medias bajaron, por suerte el aire era a favor en los 45 km de vuelta, Las piernas iban ya un poco tostadas por las medias altas.

Llego a la T2 con 5h10 de bici y me cuesta correr con la bici hasta dejarla en el rack, luego una vez ya con las bambas no me cuesta tanto. Primer kilómetro fue el único que hice a menos de cinco, A partir de ahí ritmo entre 5’15/km y 5’30/km hasta acabar las dos primeras vueltas de 4 en total. 
Sobre el kilómetro 22 empiezan aparecer dolores en la rodillas, uñas, plantas de los pies, bícepcs femoral,... vamos para salir corriendo 20 km más alegremente. Empieza alternar correr con andar hasta que cada vez correr se me hace más difícil. 
Pero sé que voy a llegar. No tengo problemas de estómago y en cada paso por el chip, sé que es información para Carmen que me está siguiendo.
Al más puro estilo Rajoy, adquiero una técnica para caminar más deprisa, Y ya voy directo a la línea de meta para recibir mi 10ª medalla de finisher en Ironman.
La maratón no salió como esperaba (de hecho si me cuelgo un poco más, acabo haciendo más tiempo que en la bici), pero con el accidente de mayo en Calella y sin haber podido prácticamente entrenar (la bici sí), el colgarme la medalla al pecho y haber compartido la experiencia con este gran grupo de compañeros, lo compensa todo. 
Ah, y encima ganamos por equipos nuestra división del triclub program !

 Empecé la aventura pensado que la edad iba a ser un handicap para volver a hacer un Ironman, y he acabado sintiéndome más joven, de cuerpo y mente.


domingo, 15 de abril de 2018

Marcha cicloturista Ports del Maresme 2018

Desde 2015 que no participaba en ninguna marcha cicloturista, curiosamente, en la Ports del Maresme de ese año, en aquella ocasión en la corta, algo menos de 100km. Ya son varios años dedicados a la media/corta distancia, no he sentido na necesidad de hacer tantos km, y el tiempo disponible no ha sido mucho como para ir sumando tanto km.

Pero este año, con la BTT y pudiendo hacer más salidas entre semana en horarios tardíos y sin coches que con la de carretera ni me plantearía, estoy algo mejor y con un pelín más de fondo, así que decidí embarcarme de nuevo en hacer una cicloturista apuntándome ni más ni menos que a la larga, con 140km y 2700m de desnivel positivos. Casi ná !

Las sensaciones en bici están siendo buenas este año, pero al no saber cómo iba a responder mi cuerpo con tantos km y desnivel, el planteamiento era conservador. A verlas venir conforme fueran avanzando los km.


Se da la salida puntualmente y el primer tramo "neutralizado" vamos rápido por la nacional (45-50km/h) pero cómodo a la vez, pues la estela del gran grupo hace fácil el pedaleo. Iniciamos la subida hacia St. Cebrià/St Iscle, y al llegar a St. Iscle aún me alcanza la vista a ver la cabeza de carrera en el gran grupo que cada vez se estira más. Al incial Collsacreu, el verdadero "puerto" (aunque casi el más fácil que nos encontraremos a lo largo del día). El grupo se estira cada vez más, y a 1.5km de meta, veo que voy cerrando mi grupo de unos 8-9 integrantes, y más atrás no veo a nadie a menos de 150m (lo que la vista nos da con las curvas). Así que no me queda otra que apretar algo más de lo que quería para no quedarme descolgado y hacer la bajada en grupo. Las sensaciones, de momento, son buenas, aunque las piernas aún van muy frescas.


Pasado St. Celoni, en el inicio de la subida dirección al Montseny, el ritmo va incrementando, y dudo si seguir el ritmo del grupo o dejarme caer e ir a mi ritmo, porque me empiezan a sacar de punto (al menos al punto al que yo quería ir) y queda mucha carrera. Al final, con tal de no quedarme solo, aguanto, y cuando pillamos el desvio hacía la Costa del Montseny (nos cantan 4' a cabeza de carrera, no vamos nada mal) decido descolgarme del grupo de 15-20 que vamos e ir a mi ritmo. Conforme van pasando los km, mi soltura de piernas no se resiente, y puedo ir avanzando a unidades que van cayendo del grupo inicial, yo creo que si no los adelanté a todos, pocos me quedaron por pillar, rodeado de la magníficas vistas del Montseny, con mucha agua cayendo por las montañas y una temperatura muy agradable.

Una vez coronado Santa Fe y tras un pequeño descansillo, aún quedan algo de km de subida, el grupo está totalmente desperdigado y roto, y voy totalmente sólo para iniciar el rápido descenso. A 1 km del final del descenso, me pillan 3 ciclistas que bajan mucho más rápido que yo, e intento seguir la estela para no quedarme en tierra de nadie en los tramos de enlace entre puertos. Las piernas, de momento, bien gracias.

Llegamos a una pequeña tachuela y las piernas siguen respondiendo bién, mejor que las de mis acompañantes en cuanto se empina la carretera, pero serán buenos compañeros de viajes para lo que queda de bajada y nos reagrupamos rápido. Unos 10km de bajada sinuosa, curva a derecha, a izquierda, contracurva, voy trazando cada vez más seguro y sin perder el grupo de 6 que somos. Voy felicitándome y ganando seguridad por estar ahí. Grande gallo !!  jijijiji



El tramo de Arbúcies / Breda / St. Celoni es mucho más rodador, y ahí paso dar relevos con muy buenas piernas, sorprendido de lo bien que voy, y viendo como la media se acerca a los 29 km/h. Ese es mi territorio, buenas piernas me tocaron hoy en el reparto de la mañana. Casi llegando a St. Celoni (pensaba que ya íbamos para Vallgorgina), desvío a la derecha dirección Gualba / Campins. Un pequeño "infierno" con tramos del 16-18%, algún tramo de tierra, y curvas de herradura con tramos muy estrechos. Mi grupito se me va unos metros (pienso si no habré sido demasiado generoso en los relevos...), y me resigno a pensar que voy a tener que hacer solo el tramo hacia Arenys con la subida a Vallgorgina. 
Pero decido intentar volver a enlazar, lo doy todo en los tramos más bestias, y consigo volver a recuperar esos 100m perdidos, coronar Gualba, y el tramo de bajada hacia Campins / St. Celoni puedo recuperar fuerzas y comer algo, para afrontar la última subida del día con sufiente solvencia.

Llegamos arriba de Collsacreu con buenas piernas, y sorpendido de cómo ha evolucionado el día, con muy buenas sensaciones. Bajada hacia meta y directo a por el Jamón, fideuá ,helado, charleta de rigor con los compañeros y para casa mas contento que un ocho. Ojalá que el día del 70.3 tenga las mismas sensaciones que el día de hoy. Qué bién se está, cuando se está bién !!

En la clasificación final, 26º M40 y 97 de la general con tiempo oficial de 4h51m20s (tiempo arriba de Collsacreu, contando las paradas en avituallamientos)

 © Miquel Morales.

TOP