domingo, 21 de julio de 2019

Ironman Zurich 2019

"En distancia Ironman nunca hay fracasos: o alcanzas el éxito o bien aprendes; y sea cual sea el resultado siempre te llevas una aventura con la mochila llena de momentos, entrenos y vivencias."

Así empezaba la crónica del ironman Hamburgo 2018, y este año en Zurich me tocó aprender...

Ya venía de unas semanas donde no acababa de encontrar buenas sensaciones en bici, después del gran año sobre las dos ruedas que estaba haciendo, y además, los dos últimos meses y en especial las últimas semanas, la alimentación no fue todo lo buena de que debiera.

Marchamos hacia Suiza el martes de la semana de competición, para aprovechar el viaje y hacer turismo los tres por Suiza, qué dias tan fantastiscos pasamos ! Ya en Zurich, la ubicación, después de tantas y tantas pruebas que he hecho, era la mejor, plantados a escasos 50 metros de la expo, meta, transición,... el día de la competeción pintaba nublado y no con mucha calor, todo parecía perfecto...

La mañana de la competición, tras dormir no demasiado bien, nos juntamos todos los del club, foto de rigor y primera fila del rolling start para evitar problemas de drafting en la bici. Pudimos ver la salida de los Pro's (Estaba Iván Raña en la salida) y cinco minutos más tarde nos tocó a nosotros.

Salida a ritmo muy controlado y a la vez muy cómodo, con la sensación de ir bien y guardando, éste año no han habido muchos metros de natación. A partir del km2 se me hace laaaaaarga la recta de poco más de 1km que había que superar, pero todo pasa y después de unos interminables 1h06min, toco tierra.

  


Me cambio tranquilo y a por los primeros km de la bici, que son por el centro de Zurich, con mucha precaución, el piso bacheado está mojado y es muy peligroso. A los poco minutos empieza a llover muy fuerte, pero por suerte son 20km de llano y no afecta mucho, aunque voy calado y hay poco más de 20ºC (el frío no es ningún problema).

A los 30km se acaba el llano y empieza una zona de toboganes que va acumlando desnivel, hasta que llegamos al puertecito de 4km, que realmente se engancha. Con todo lo bien que he subido este año, me noto peor que en todo el año... más toboganes y a por el segundo "puertecito", que empieza en Egg (lo recordaba del 2007, paralelo a las vías del tranvía), la típica subida no muy dura que no sabes si hacer a plato grande o pequeño, pero que al ir regulando mucho, la hago a plato pequeño.
Ya en dirección Zurich, tras unas bajadas un tanto pronunciadas y peligrosas (y más, estando mojado el suelo), noto buenas sensaciones en el llano y subo el Heartbreak Hill sin muchos problemas, en una zona de ida y vuelta que podías ver a los compañeros de club y situarte en carrera.
Veo a Carmen en el km 90, la saludo y le digo que voy bien, empieza a salir el sol y a las afueras de Zurich, empiezo a notar cómo se cierra el estómago y no entra ni comida ni bebida. Recurro a un gel de cafeína porque noto que me estoy durmiendo, y hace un efecto casi nulo. Cualquier subida del 1% me cuesta horrores superar, ya ni te cuento cuanto sube al 6 o 7%. Voy con todo metido y a 7-8km/h, como alma en pena. 
Al no poder ingerir, las fuerzas van menguando y el mareo en aumento, en alguna bajada bestia noto cómo no controlo del todo bien la bici y veo que voy en peligro. No pienso en la maratón, ya me planteo que no sé ni cómo voy a acabar la bici, quiero acabar con este martirio. Después de 50km esperando a que pase el mal momento, sobre el km 155, en una parada de tranvía, me paro, pregunto si va a Zurich y me retiro de la carrera. No tenía ni fuerzas, ni ganas para continuar así.
Aprendidos los errores que me han llevado hasta aquí, creo que hemos dado con la solución para no volver a repetirlos, pasar página y dar las gracias a mis dos supportes de lujo y a toda la tribu por su cariño y apoyo. Auqnue el resultado deportivo se aleja mucho de cualquiera de mis expectativas, las vacaciones pre y post carrera fueron realmente inolvidables, es la 4ª vez que vamos a Suiza de vacaciones, nos tiene enamorados; los días en grupo con los amigos del club fueron también muy chulos, nuestra segunda familia.

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 © Miquel Morales.

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