lunes, 31 de diciembre de 2018

Sant Silvestre Sant Cugat 2018

Un año más, dispuesto a cerrar el año con la tradicional St. Silvestre, justo al lado de casa, en Sant Cugat.

No hay año que no se presente alguna dificultad física que me impida acabar de preparar bien esta cita, y si no, son las fechas navideñas con sus copiosas comidas las que te hacen llegar más "lento" a la prueba.

Este año, para no ser menos, 15 días antes de la cursa, pequeña tendinitis en el rotuliano izquierdo con la inserción con la tibia. Total, 15 días sin correr (bici y nadar sí, cabe decir que nadar casi nada, pero pude con la Swimnocentada, 5000 metros repartidos en 50 series de 100 cada 2 mintos) y llego al día 31 sin acumular km, pero con el motor a punto.



Muchos compañeros y muchas referencias que seguir, pero ésta prueba la conozco muy bien, y sé qué ritmos debo marcar para bajar, una vez más, de 40 minutos.

Así pues, con la estrategia de tener un colchón para el final, los tres primeros km voy acumulando unos 40 segundos de margen para el final, pues en los km centrales el ritmo suele ralentizarse bastante.

Siguiendo el plan previsto, voy bien, y mi sorpresa es que cuando llegamos a los kilómetros "difíciles", el crono no se va mucho más allá de los 4 min/km, así que cuando llego al km 9, ya no tengo la necesidad de forzar, pues veo que bajaré de los 40 minutos.


Final casi feliz, pues sobre el km 2.5 el rotuliano se quejó, hasta el punto que me plenteé parar, pero supongo que se calentó y pude acabar, eso sí, con la lesión reproducida y algo más amplificada, que seguro me hará parar más de los 15 días que llevaba ya parado antes de la San Silvestre.

Quizás sea la última edición de esta carrera, pues no hay acuerdo económico entre el ayuntamiento y la empresa organizadora, una lástima pues si tengo que ir a BCN a correr el último día del año, creo que me quedo por Collserola, pues ésta era la única carrera de 10km que hago al año, justamente porque está justo al lado de casa.




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 © Miquel Morales.

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